Jag har ett hem. O lo que es lo mismo, ¡¡¡ TENGO CASA !!!. Después de toda una odisea tanto desde España como luego aquí para buscar, ver y convencer, ya tengo un hogar. Ha sido como el viaje de Frodo para destruir el Anillo de poder, pero sin orcos.
No había visto ningún país donde fuera tan complicado encontrar alojamiento. Aquí todo el mundo, cuando cumple los 18 se va de casa. Por estar en la facultad reciben un "mini-sueldo" para subsistir y ser independientes, que luego pueden devolver cuando trabajen, como si fuera una "micro-hipoteca": 20-30 euros al mes que te van quitando del sueldo a lo largo de muchos años. Así que hay un montón de jóvenes recién salidos de su casa buscando piso. A esto se suman los que ya han acabado la carrera, las parejas jóvenes...etc. Y todos buscan el mismo tipo de vivienda pequeña y asequible, por lo que hay una demanda increíble, y poca oferta. Por eso, en cuanto se anuncia en una web un piso con buena pinta, al día siguiente ya está alquilado.
Lo que estaba claro es que desde España era imposible cerrar algo, pero sí era bueno tener un poco visto como funcionaban las cosas. Así que me vine, gracias a mi jefa soriana, con un montón de buenos contactos dispuestos a ayudarme. Y por otro lado, gracias a mi padre, tengo otro contacto que me ha ayudado a entender cómo es el sistema sueco de alquileres y los procedimientos legales. El caso es que entre unos y otros al final ha surgido una casita para mí.
Hablando de casas, hay unas cuantas costumbres suecas que a los que venimos del sur de Europa nos chocan. Una de ellas es la de quitarse SIEMPRE los zapatos cuando se entra en una casa. Se hace para no manchar y no estropear el parqué. Más vale llevar los calcetines sin tomates pues. A la entrada la gente suele tener un mueblecito bajo de zapatero para dejar los susodichos al entrar, y una alfombrilla para poder descalzarte y pisar ahí mientras tanto. Es un poco engorroso en invierno con las botas y demás, pero la verdad es que es más limpio (con el suelo, porque al que le huelan los pies ¡tela marinera!). Y así nadie puede protestar por el taconeo de la vecina...
Más cosas diferentes, que aquí muy poca gente tiene lavadora en su casa. Suele haber un cuarto lavandería común para el bloque con varias lavadoras, secadoras... etc. Cada vecino, en una lista o un panel digital, según lo moderno del sitio, se reserva un par de horas o tres para hacer la colada en un día de la semana. Todo muy organizado. Hay hasta una lavadora grande para las alfombras, así que supongo que no gastan mucho en tintorería. Es como en las series americanas. Sólo la gente más "pijilla" o con niños (que están todo el día manchándose) tiene lavadora.
Más cosas curiosas, debe haber bastante gente, que ¡NO TIENE TELEVISIÓN en casa!. Al parecer es por temas de ecologismo, porque contaminan mucho. Para mí, aunque puedas ver las noticias en internet no es lo mismo... En España sería impensable. Como para dejar a las marujas sin su Belén Esteban o su Diario de Patricia. ¡Pondrían el grito en el cielo!. Imaginaoslo: "¡Pepaaaaa! Que mi niño ha tirado la tele a la basura. El jodío tonto dice que contamina. Pues me voy a tu casa a ver la novela, que hoy se casa José Francisco Tomás de los Dolores y no puedo perdérmelo!!".
También choca que las casas no tienen las calidades que en España. A la gente le da igual que la mesa sea de caoba o de contrachapado, que las lámparas sean de cristales de swarovsky o de papel y plástico. En fin, que si inventaron el Ikea es por algo, porque ven la casa como un bien de consumo, algo que presta un servicio, no para llenarla de cosas bonitas y enseñársela a todo el mundo. Es otra forma de ver las cosas. Por cierto, hablando de Ikea, estoy en un hotel al lado del más grande del mundo. Ocupa como una manzana gigante, tiene dos paradas de bus propias.
En resumen, que me estoy yendo por las ramas y no son horas, la semana que viene, con permiso de la autoridad y si el tiempo lo permite (vamos, ya pueden caer chuzos de punta que yo me voy para allá) me mudaré a mi piso y dejaré de dar tumbos por los barrios de Estocolmo. Así que el próximo capítulo del blog, ¡desde mi nuevo sofá!
Lo que estaba claro es que desde España era imposible cerrar algo, pero sí era bueno tener un poco visto como funcionaban las cosas. Así que me vine, gracias a mi jefa soriana, con un montón de buenos contactos dispuestos a ayudarme. Y por otro lado, gracias a mi padre, tengo otro contacto que me ha ayudado a entender cómo es el sistema sueco de alquileres y los procedimientos legales. El caso es que entre unos y otros al final ha surgido una casita para mí.
Hablando de casas, hay unas cuantas costumbres suecas que a los que venimos del sur de Europa nos chocan. Una de ellas es la de quitarse SIEMPRE los zapatos cuando se entra en una casa. Se hace para no manchar y no estropear el parqué. Más vale llevar los calcetines sin tomates pues. A la entrada la gente suele tener un mueblecito bajo de zapatero para dejar los susodichos al entrar, y una alfombrilla para poder descalzarte y pisar ahí mientras tanto. Es un poco engorroso en invierno con las botas y demás, pero la verdad es que es más limpio (con el suelo, porque al que le huelan los pies ¡tela marinera!). Y así nadie puede protestar por el taconeo de la vecina...
Más cosas diferentes, que aquí muy poca gente tiene lavadora en su casa. Suele haber un cuarto lavandería común para el bloque con varias lavadoras, secadoras... etc. Cada vecino, en una lista o un panel digital, según lo moderno del sitio, se reserva un par de horas o tres para hacer la colada en un día de la semana. Todo muy organizado. Hay hasta una lavadora grande para las alfombras, así que supongo que no gastan mucho en tintorería. Es como en las series americanas. Sólo la gente más "pijilla" o con niños (que están todo el día manchándose) tiene lavadora.
Más cosas curiosas, debe haber bastante gente, que ¡NO TIENE TELEVISIÓN en casa!. Al parecer es por temas de ecologismo, porque contaminan mucho. Para mí, aunque puedas ver las noticias en internet no es lo mismo... En España sería impensable. Como para dejar a las marujas sin su Belén Esteban o su Diario de Patricia. ¡Pondrían el grito en el cielo!. Imaginaoslo: "¡Pepaaaaa! Que mi niño ha tirado la tele a la basura. El jodío tonto dice que contamina. Pues me voy a tu casa a ver la novela, que hoy se casa José Francisco Tomás de los Dolores y no puedo perdérmelo!!".
También choca que las casas no tienen las calidades que en España. A la gente le da igual que la mesa sea de caoba o de contrachapado, que las lámparas sean de cristales de swarovsky o de papel y plástico. En fin, que si inventaron el Ikea es por algo, porque ven la casa como un bien de consumo, algo que presta un servicio, no para llenarla de cosas bonitas y enseñársela a todo el mundo. Es otra forma de ver las cosas. Por cierto, hablando de Ikea, estoy en un hotel al lado del más grande del mundo. Ocupa como una manzana gigante, tiene dos paradas de bus propias.
En resumen, que me estoy yendo por las ramas y no son horas, la semana que viene, con permiso de la autoridad y si el tiempo lo permite (vamos, ya pueden caer chuzos de punta que yo me voy para allá) me mudaré a mi piso y dejaré de dar tumbos por los barrios de Estocolmo. Así que el próximo capítulo del blog, ¡desde mi nuevo sofá!
Yuhuuuuuuu!!! Me alegro muchisimoooo y si, quiero visitar ese IKEA gigante!!! Jajajajajaj yo estoy en el hospital todavía, a ver si me dan hoy el alta!!!! Un besazo
ResponderEliminarÁnimo cari que seguro que pronto sales de ahí, y encima con las ingles depiladas XD
ResponderEliminarYo flipo con estos suecos.. ¿no tener TV?? ¿Cómo pueden vivir sin saber si la Esteban es una cornuda en directo; si este año se folla en Gran Hermano o conocer a los suecos callejeros del país? Mucha ecología de cartón-piedra, pero.. ¿con qué madera se hacen los muebles de Ikea?
ResponderEliminarBueno, sigue enviando las crónicas sorianas desde el Walhalla!!
Besosnborg!
jejeje muy bueno lo de la tele!!! besitos!!!! sandri
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