viernes, 12 de noviembre de 2010

Abriendo puertas

Como cantaba Gloria Estefan: "y vamooos abriendo pueeertaaas y vamooos cerraaandoo heriidaaaas" en ese disco de villancicos que a mi madre tanto le gustaba. Así estoy yo, abriendo puertas en mi nueva vida sueca. 

Esta semana ha tenido un poco de todo, incluyendo una nevada: el martes por la mañana estaba chispeando y nublado, luego decidió ponerse a nevar a todo meter y estuvo así desde las 10 de la mañana hasta por la noche. Menos mal que me había comprado el fin de semana pasado un plumas nuevo bueno, bonito y barato e iba la mar de abrigadita. Eso sí, las botas normales se acaban calando al cabo de un rato, doy fé. Uno de mis compañeros traía las Converse y tuvo que llegar a casa con los pies finos. Pero el jodío no se ha resfriado... ¡qué envidia!, yo sigo arrastrando al catarro este tan pesadito que ya es de la familia. Aunque parezca increíble, a mí,  siendo soriana y habiendo visto nevadas a tutiplén, me sigue gustando la nieve. Como a todo hijo de vecino en España, cuando cae una nevada te dan ganas de hacer un muñeco, irte a dar un paseo y disfrutar del frío. Pero aquí es tan exagerada la presencia de nieve durante 4 ó 5 meses seguidos, que la gente acaba hasta las narices de la llamada "mierda blanca". No creo que yo acabe odiándola, pero supongo que andar como las muñecas de Famosa y llevar unas botancas enormes durante 5 meses (por muy cómodas que sean) tiene que acabar cansando.

Iba la abajo firmante más feliz que una lombriz pisando nieve cuando salí del trabajo. Me dirigí hacia el centro, donde ese mismo día iba a conocer a la chica gracias a la cual tengo piso. Es una sueca que estuvo trabajando una temporada en Soria y gracias a eso pudimos contactar con ella y pedirle ayuda. Ella preguntó por ahí a ver si alguien alquilaba un piso y esa pista al final fue la opción ganadora. Lo que hizo realmente fue ponerlo en su muro del facebook y entre sus amigos alguien conocía a alguien que  conocía a alguien que tenía un apartamento en alquiler. Si es que el facebook es mágico, a veces lo carga el diablo pero otras dan ganas de ponerle un piso al que lo inventó. Al hilo de este tema, aún no he visto la película esa de la red social, es que aquí el cine está tan "baratito" (unos 10€) como en el centro de Madrid... ¡¡ufffffff!!. 

Vuelvo a la historia que me estoy yendo por los cerros de Úbeda. Quedé con esta chica y resultó ser muy maja. Estuvimos cenando en una cafetería y hablando de todo un poco. Como todos los suecos, habla un inglés perfecto así que la comunicación estaba por ese flanco asegurada. Fue una tarde muy animada, quedamos en vernos otro día y aprendí un par de palabras en sueco. Es un idioma increíblemente difícil de pronunciar, y entre el escribir una palabra y decirla, cualquier parecido es pura coincidencia. De momento he aprendido las palabras típicas: Hej! (hola), Hej do! (adiós), Tack (gracias), varsagöd (de nada) y ürsakta (disculpe). Pero la pronuciación sería algo así como ei! ei doooo!, el tack es el único que se dice tal cual, vaarshogod y uuurshekta (esta última me ha costado un montón retenerla en la cabeza). Así que ya veis el percal, queridos. Voy a apuntarme a clases en algún sitio para probar suerte, digo yo que en dos años alguna palabra más aprenderé.

Siguiendo con mi semana, el miércoles conocí a otra chica con la que había contactado estando aún en España. Es española también y lleva aquí unos meses. Por email me dio muy buenos consejos y tenía ganas de conocerla en persona. Quedamos cerca de mi casa y venía con un grupo de gente bastante grande, todos españoles y muy majos, la verdad. Estuvimos en un bar de un piso altísimo con unas vistas geniales. ¡Tengo que ir de día para hacer fotos!. Lo pasé bien, es un grupillo muy majo y espero verlos más veces. La verdad es que sólo cuando estás entre españoles puedes comportarte con toda la naturalidad que te dé la gana, porque los suecos son tan amables, callados y tranquilos que se asustarían si me ven dando brincos por el trabajo y cantando por Manolo Escobar a pleno pulmón.  Como suele decirme mi hermano en relación con mi afición por la escandalera "¡a ti te van a deportar!".
Por lo que me contaron estos muchachos, es difícil en ese sentido hacer amigos aquí. La gente es muy amable, pero no se implican contigo realmente, no mezclan el trabajo con lo lúdico nunca, todo lo hacen según lo planificado... tienen otra forma de ser. Así que el hacer amigos con los lugareños  tiene su intríngulis (bueno, cuando están sobrios, porque luego se toman dos cervezas y deben sufrir una metamorfosis tremenda, ya os contaré cuando lo vea con estos ojitos). Tengo suerte de que con los dos suecos que trabajo son majos, pero esto no es un trabajo muy "normal": tienes que interaccionar por obligación, enseñarle cosas a otra gente y que ellos te enseñen a ti, así que no es como estar en una oficina todo el día delante de un ordenador sin necesidad de hablar con nadie.

Ayer no hice nada del otro jueves (y eso que era jueves, juas, me ha salido un cutre-chiste). Estuve en el media markt comprándome unos auriculares nuevos porque se me perdió una de las almohadillas y me estaba haciendo polvo la oreja derecha. También entré a comprar algo de comida al súper y encontré algo genial: un montón de variedades de queso en lonchas ¡¡¡SIIIN LACTOOOSAAAAA!!!. Así que ya no echo de menos a Kaiku y su maravilloso invento de "deslactosar" los lácteos. El buen deslactosador que los deslactose buen deslactosador será. ¡A ver quién lo dice más rápido!.
 
Esta tarde he quedado con el grupo de españoles de mi trabajo y podré tomarme unas cañas hablando en cristiano sin que nadie me mire con cara de "¿pero qué dices muchacha?". Lo malo es que no puedo trasnochar demasiado, porque mañana tengo que venir a hacer unas cosas al trabajo, he de estar aquí a las 10 de la mañana. Es lo que tienen las células, no saben que es fin de semana y ¡hay que darles de comer como quien tiene un perro!. Pero son tan monas y se portan tan bien que no puedo protestar mucho. 

Otro ratito os cuento más peripecias, que aún no he hablado de la comida sueca, ni del tiempo que está como una cabra... ¡me quedan batallitas para rato!.

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