Ya estoy en Estocolmo. Los que me conocen saben que he tenido que posponer el viaje durante dos semanas y de ahí viene el "ya". La razón: lo terriblemente difícil que es encontrar piso por estos lares. Pero como eso todavía no lo tengo resuelto, cuando por fin esté instalada en un sitio definitivamente hablaré sobre el tema en otro post.
El de hoy va a ser como una tormenta de ideas: todo lo que se me ha pasado por la cabeza desde que aterricé ayer en Arlanda y puse pie en tierras suecas.
Me fui el martes a Madrid ya que el vuelo salía el miércoles a las 10:20 y si hubiera dormido en Soria tendría que haberme levantado a las 5 de la mañana para llegar a tiempo. Y eso mejor se lo dejamos a los panaderos y otros madrugadores.
A eso de las 8 de la mañana cogí un taxi hacia la T4 de Barajas acompañada por mi hermano y mis dos "mega-maletas". Él venía para ayudarme con las susodichas. Tuve suerte y la grandota estaba ¡¡en el peso justo!!. Lo malo es que tuve que pagar recargo por facturar también la pequeña, pero con lo que pesaban ambas como para ir cargando con más equipaje de mano. Ya tenía bastante con el portátil y el abrigo. Sin contar con las chirucas, que casi son equipaje de mano también. Además, siempre te hacen quitártelas en el detector de metales.
Sin novedad llegué a la puerta de embarque, y por culpa del jaleo que se ha montado en Francia (para los que vivan en un universo paralelo y no se han enterado pinchad aquí) se retrasó mi vuelo una hora. Me senté con mi blanco compañero de batallitas (mi macbook) y a cambio de 5€ para AENA pude responder a los correos y contaros cositas. A mi alrededor señoras rubias cincuentonas y un grupo de adolescentes rubicundos esperaban para volver a su hogar. Una vez en el avión, siesta, comida frugal, siesta y ...¡llegamos!. En el aeropuerto, tras seguir el cartel de ARRIVALS durante un buen trecho, recogí mis maletas emulando a Perurena, hice acopio de mapas de Estocolmo y me dirigí a la salida en busca de un taxi.
El aeropuerto de Arlanda está a unos 40 km de Estocolmo. Si no vas con una barbaridad de equipaje, lo más cómodo es coger un tren, el Arlanda Express, que en 20 minutos te deja en el centro de la ciudad. También hay autobuses directos. Yo, debido a mi cargamento, me decanté por el taxi. Por recomendación de mi jefe escogí uno de la compañía Taxi Stockholm, porque son más baratos y fiables que los de empresas privadas. Llevan su taxímetro, su GPS y hasta te dan un recibo si quieres.
En la media hora de trayecto pude observar el campo sueco, con su mezcla de coníferas y árboles de hoja caduca, como os contaba a través del "facebook", parecía un fondo de pantalla típico de otoño. No es muy montañoso, todo árboles y de vez en cuando alguna casa. Después de la autovía y algunas calles en las que solo había bosque y carril bici, cruzando un puente llegamos a la isla de Lidingö, donde está mi hotel. Tuve que reservar aquí porque al no hacerlo con antelación estaba muy difícil encontrar algo por el centro y que no fuera carísimo. Además, las habitaciones tienen una pequeña cocina, y el precio del alojamiento se compensa preparándote tu propia comida.
Así que fui a un supermercado que hay aquí cerca y compré avituallamiento, comprobé que se hace de noche a las 6 de la tarde (y estamos en octubre) y aluciné con el pasillo entero de tipos de pan tostado que había. Tienen cientos de clases de ese pan finito y como de cartón que usan sobre todo en los desayunos. También de ese otro que es blandito y aplastado (como el de los bocadillos del Tribecca, para los sorianos). Además, había cosas sorprendentes como la leche de soja de... ¡¡la central lechera asturiana !!. También había un sinfín de dulces de aspecto estupendo, bollería al peso y demás delicias "engordantes" que aún no he probado por si me vicio. Iré poco a poco que tienen pinta de ser adictivas.
Otra cosa que descubrí en ese primer paseo, aparte de que hacía un frío que se corresponde a Soria pero un mes y medio adelantado en el tiempo, son los semáforos. Tienes que apretar un botón para que se ponga en verde. Hasta ahí todo normal. El caso es que cuando lo aprietas empieza a sonar como el segundero de un reloj viejo: tac tac tac tac. A un ritmo constante. Y, cuando se pone en verde, de repente se acelera y parece una ametralladora de película: ratatatatatatatatatatatatatatatatattaaaa. Así que no sabes si salir corriendo al trote o buscar refugio en una trinchera. Estresa un poco, la verdad.
Cené y estuve hablando 45 minutos por el skype con la familia. Qué invento más estupendo, si no fuera por eso no ganaría para conferencias internacionales. Además, mis padres me ven y parece que estoy más cerquita y yo los veo a ellos y puedo contarles mis cosas y ver las caritas que ponen.
Tras la charla, cansada por el viaje pero con la mente en plena ebullición me fui a dormir a eso de las 11, intentando adaptarme a mi nuevo horario sueco.
Y mañana la segunda parte de mis primeras impresiones, porque llevo todo el santo día dando vueltas y estoy que no puedo con mi alma.
Bueno... es que me da gusto leerte!!! Me he imaginado paseando por Estocolmo, en el taxi... todo todito! Y es que ya sabes que somos muy de visualizar!!!!
ResponderEliminarAdemás.. se lee todo TAN positivo, que me quedo super tranquilo y contento!!!
Ahora... ya sabes... a Arrasar!!!!!!
un besazoooo
Parece mentira que haya que corregirte...Se dice IRLANDA, Mujer!!!!jajaja
ResponderEliminarYa estoy suscrito, así que ya estoy esperando nuevos posts!!!
Viva! Blog nuevo y con el nombre que le corresponde!
ResponderEliminarEn Amsterdam los semaforos tb son asi.
Siempre tan expresiva Marta...la verdad me alegra mucho saber que te encuentras bien.
ResponderEliminarUn besototote
José Luis
Ja, ja Martilla! Me parto! Resulta qeu la gran aportación española a la gastronomía sueca es la...leche de soja de la central lechera asturiana!!!!Vivir para ver!!(y lo que te quedará por ver por esos lares!).
ResponderEliminarMe uno al comentario de Cher: a arrasar!!!
Besotes
Eva
Me parto desde tierras mañas!!! ya me he imaginado a nuestra Martilla esperando al semáforo a punto de perder la paciencia con el tic tac y de pronto... la metralleta!! es que se me salen las lágrimas de la risa. Espero que no te vieran corretear cruzando por las calles.
ResponderEliminarPor eso deben de llevar pasamontañas!!!
voy con un dia de retraso pero sigo leyendo...