Jelouuuu pueblo!! He decidido volver al blog por dos motivos: el primero, porque la gente me dice que soy una petarda y no escribo ya nunca; el segundo, que hoy me toca "laundry" y estoy más aburrida que una mona mientras espero a la lavadora. Así que he pensado, "es el momento perfecto de escribir alguna peripecia".
Lo último que os conté fue mi visión del Midsommar "Estocolmiano" y ahí se quedó esta pobre página en suspenso... hasta hoy. Como cantaba Sabina cuando le dieron las tantas: "el verano pasó y el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno". Ahí estamos ahora, en una extraña interfase otoño-invierno. Digo extraña porque no hace ni la mitad de frío que el año pasado, y no hay nada de nieve. Pero... hace sol. Así que es uno de los noviembres mas extraños que la gente recuerda. El invierno pasado también lo fue, por la cantidad ingente de nieve que acumulamos. Creo que nunca había nevado tantísimo en Estocolmo capital.
Tuvimos un otoño espectacular con todas las tonalidades entre el amarillo intenso tipo "patito de goma" al rojo pasión de la laca de uñas ochentera. Además, había un montón de arbustos y árboles con bayas variopintas (casi todo pelotitas rojas, que aparte de escaramujos y "lingon", ni idea de lo que era el resto). Así que por fin he encontrado un lugar con un otoño que me guste. Es una estación a la que nunca le he tenido mucho aprecio, por aquello de que llueve y se te mojan los pies y porque no hace ni frío ni calor. Más bien, hace mucho frío por la mañana y mucho calor a mediodía, lo que te lleva al típico atuendo en plan cebolleta con un montón de capas que te vas poniendo o quitando según la hora del día.
Así que me ha sorprendido gratamente el otoño de Estocolmo, porque a pesar de la lluvia, la temperatura es mucho mas estable que en España por estas fechas y no hay esos cambios bestiales de hasta 20ºC en el mismo día. A la mayoría de los que lean estas líneas les envié el enlace con las fotos otoñales, así que os podéis hacer una idea. Para los que no lo recibieron, no tienen mail o simplemente pasaban por aquí, os dejo un par de instantáneas que lo retratan bastante bien.
Mis padres estuvieron de visita y les encantó, fue justo a tiempo porque ha sido visto y no visto. Cuando estábamos disfrutando de los colores de los árboles y los paseos, en una semana se cayeron todas las hojas y se quedaron los árboles más pelados que un mileurista a fin de mes. Así que en seguida pasamos a las ramas tenebrosas de los árboles invernales y al "crunch crunch" del pisar las hojas caídas.
Lo más curioso de esta historia es que celebran el día de todos los santos unos días mas tarde: el sábado que caiga entre el 31 de octubre y el 6 de noviembre. Parece ser que originalmente se celebraba el día 1 como en todas partes, pero en 1953 se cambió de sitio para tener un festivo mas... porque se consideraban los sábados laborables.
Aparte de eso, las costumbres son las mismas, la gente va al cementerio y suelen llevar velas y dejarlas encendidas, aunque algunos también llevan flores. Aprovechando la ocasión fuimos a visitar un cementerio enorme que es patrimonio de la Unesco y se llama Skogskyrkogården. Es como llegar a un bosque de la zona de Pinares en el que han plantado varias capillas y las tumbas son al modo inglés, con lápidas pequeñas de piedra y sin los angelitos, vírgenes y horrores varios de mármol que ponemos en España. Así dan luego tan "mal rollo" los cementerios allí, que además están todas las tumbas súper juntas y uno anda con miedo de no pisar al tío abuelo de alguien...
Y creo que con esto ya vale por hoy. Una actualización otoñal. A ver si cumplo mi palabra y la semana que viene os cuento algo mas...
¡Lo intentaré!